Rafiki, uno de los cuatro cóndores de los Andes nacidos en Colombia bajo un programa de reproducción en incubadora artificial, tiene fecha prevista para dejar el entrenamiento: 2027. Ese año se planea trasladarlo al páramo El Almorzadero, en Santander, donde dejará de depender de un entorno controlado y enfrentará las condiciones reales de la vida silvestre.
El plan no contempla soltarlo a su suerte. Tres hembras que permanecen en Tibitoc pasan por la misma preparación y llegarían con él al páramo, y todas llevarían marcadores satelitales para seguir sus movimientos. Rafiki se convirtió además en el rostro de un programa que, según la Fundación Parque Jaime Duque, intenta salvar a una especie con entre 160 y 250 individuos silvestres en el país.
¿Por qué Rafiki todavía no está listo?
Haber nacido bajo cuidado humano no le garantiza saber vivir en el páramo, y el antecedente lo explica. En los años 90 se liberaron cerca de 70 cóndores traídos de zoológicos de Estados Unidos. Muchos murieron: habían crecido en contacto con visitantes y no tenían las capacidades de un animal silvestre.
Para no repetir esa historia, Rafiki se entrena en un ecosistema artificial que simula el hábitat natural. Allí aprende a encontrar su comida, a moverse por el terreno y a relacionarse con otros cóndores, con la meta de que pueda prescindir por completo de la ayuda de las personas. Las hembras de Tibitoc siguen el mismo proceso.
Rafiki es resultado de una espera larga. La búsqueda de ejemplares fértiles empezó en 2012 y, tres años después, llegaron al país tres parejas reproductivas, repartidas entre el Parque Jaime Duque, Medellín y el Aviario Nacional. Solo la pareja del Jaime Duque logró reproducirse.
Pasaron nueve años hasta el primer huevo, que se perdió cuando los padres, sin saber cómo manejarlo, rompieron el cascarón. Después llegó Rafiki, quien pasó a representar la posibilidad real de recuperar la especie mediante reproducción bajo cuidado humano.
¿Qué pasará cuando llegue a Santander?
Los marcadores satelitales mostrarán por dónde se desplazan las aves, cómo se alimentan y en qué momentos podrían necesitar asistencia. Esa información permitirá evaluar su adaptación mientras enfrentan El Almorzadero. Superada esa etapa, la expectativa es que puedan recorrer libremente distintas regiones de Colombia.
Convencer al páramo:
Liberar cóndores en El Almorzadero también exige trabajo con los habitantes de la zona. Algunos consideraban al ave una amenaza para su fauna, de modo que el programa explica que es carroñera: come principalmente restos de animales y no suele cazar presas vivas.
Internacional de Bogotá se sumó con una camioneta 4×4 KGM destinada a expediciones, monitoreo y actividades vinculadas con las futuras liberaciones. La alianza incluye también campañas digitales, contenidos educativos, activaciones en los partidos y apoyo logístico en campo. Uno de los próximos cóndores llevará un nombre relacionado con el club.
El plan no contempla soltarlo a su suerte.













