Los 35 municipios de Cundinamarca y Boyacá que estarían en peligro de sequía por El Niño

Puerto Salgar y Viotá tienen las condiciones más críticas y adoptaron la calamidad pública; seis municipios están en alerta roja y la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca advierte que el fenómeno podría extenderse hasta agosto de 2027.

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La escasez de agua ya afecta a una tercera parte del territorio bajo jurisdicción de la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR), según informó la entidad. La disminución de las lluvias y los efectos del fenómeno de El Niño llevaron a activar el Comité Hidrológico, que definirá medidas frente al deterioro de las fuentes disponibles.

El problema alcanza a municipios de Cundinamarca y Boyacá, donde ya hay declaratorias de calamidad pública, alertas por insuficiencia de los sistemas de acueducto, cortes parciales y distribución de agua mediante carrotanques.

Las condiciones más complejas se registran en Puerto Salgar y Viotá, que adoptaron la calamidad pública ante las dificultades para asegurar el suministro a sus habitantes.

Seis municipios, en alerta roja:

La CAR reportó que seis municipios están en alerta roja. Entre los mencionados figuran Villeta, Caparrapí, Tocaima y El Colegio, cuyos sistemas de servicios públicos no alcanzan para cubrir la demanda actual. En esas zonas, la capacidad de abastecimiento se redujo hasta comprometer la continuidad del servicio, y la revisión técnica se concentra en las alternativas para evitar un aumento de las restricciones.

Siete municipios, en alerta naranja por cortes parciales:

La alerta naranja abarca a Facatativá, Apulo, Agua de Dios, Guaduas, Cachipay y Fúquene, en Cundinamarca, además de Buenavista, en Boyacá. En estos municipios ya se presentan interrupciones parciales del servicio, y las autoridades los mantienen bajo seguimiento para impedir que las medidas pasen a una fase más estricta.

Algunas poblaciones del occidente de la Sabana de Bogotá disponen de aguas subterráneas para su abastecimiento. Aun así, aplican acciones de ahorro para reducir la presión sobre el recurso hídrico.

Alerta amarilla, desde el río Bogotá hasta Sumapaz:

En la cuenca baja del río Bogotá permanecen en alerta amarilla Anapoima, La Mesa, Anolaima y San Antonio del Tequendama. La misma condición aplica para La Palma y Paime, en la región de Rionegro, y para Arbeláez, Granada, Venecia, Cabrera, Pandi, Tibacuy y Silvania, en Sumapaz.

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El monitoreo en estas localidades apunta a anticipar posibles fallas en el abastecimiento. Las medidas de prevención buscan preservar las fuentes mientras persistan las condiciones de sequía.

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Alertas de abastecimiento de agua. CAR.

Magdalena Centro: veredas abastecidas con carrotanques:

Las dificultades para obtener agua para consumo humano también fueron reportadas en Bituima, San Juan de Río Seco, Pulí y Beltrán, en Magdalena Centro. En algunas veredas de esa región, las comunidades reciben el agua mediante carrotanques, un mecanismo que permite atender necesidades inmediatas ante la falta de fuentes suficientes.

Chaguaní, por su parte, estableció racionamiento en su casco urbano como medida preventiva, con el fin de proteger las reservas hídricas y limitar el consumo ante la persistencia de la falta de lluvias.

El Niño podría extenderse hasta 2027:

Los pronósticos consultados por la CAR prevén que las condiciones asociadas a El Niño podrían persistir hasta agosto de 2027. Ante la posibilidad de una supersequía, la entidad proyecta una respuesta prolongada frente al deterioro de las fuentes hídricas y mantendrá las labores de control, vigilancia y seguimiento sobre los sistemas de abastecimiento. Las decisiones posteriores dependerán de la evolución del clima y de la disponibilidad de agua en cada territorio.

El riesgo no se limita a la falta de precipitaciones: la CAR busca impedir que las actividades ilegales y el consumo sin medidas de ahorro profundicen las dificultades para acceder al recurso. La prioridad estará en proteger las fuentes que todavía pueden sostener el suministro, y para las autoridades el uso responsable del agua será determinante mientras las lluvias no permitan recuperar los niveles necesarios.

Las decisiones posteriores dependerán de la evolución del clima y de la disponibilidad de agua en cada territorio.