La cuenca media del río Bogotá registra la presencia de 99 especies de fauna silvestre, según los resultados de los muestreos ambientales realizados por la Corporación Autónoma Regional de Cundinamarca (CAR) entre 2022 y 2026. El hallazgo incluye 92 especies de aves, varias de ellas bajo categorías de amenaza e importancia para la conservación.
Los monitoreos se realizaron en el marco del proyecto de Adecuación Hidrogeomorfológica de las Áreas Multifuncionales y evidencian la recuperación de corredores biológicos estratégicos, además de la generación de nuevos espacios de alimento, refugio y reproducción para la fauna silvestre.
¿Qué especies fueron registradas?
Entre los animales identificados se encuentran la tingua bogotana (Rallus semiplumbeus), la tingua de pico rojo (Gallinula galeata), el chamicero cundiboyacense (Synallaxis subpudica), la garza del ganado (Ardea ibis), la focha americana (Fulica americana), el chorlo solitario (Tringa solitaria), el pato canadiense (Spatula discors), la pigua (Milvago chimachima), la guala de cabeza roja (Cathartes aura), la torcaza (Zenaida auriculata) y el copetón (Zonotrichia capensis). El registro incluye también otras especies acuáticas, terrestres y migratorias.
«Hemos registrado 99 especies de fauna silvestre, entre ellas 92 aves, varias con categoría de amenaza e importancia para la conservación», afirmó Manuel González Malagón, subdirector del Fondo de Inversiones e Infraestructura Ambiental de la CAR.
Un proceso de restauración con resultados medibles:
El proyecto ha incluido la recuperación de espejos de agua y zonas inundables, la revegetalización con especies nativas, el control de especies invasoras y el fortalecimiento de la conectividad ecológica en la cuenca. Según González, la recuperación de estos hábitats demuestra que la restauración ecológica puede generar cambios positivos y medibles en el territorio.
El funcionario señaló que la presencia de aves (algunas bajo amenaza de extinción por la disminución de su hábitat) constituye una señal del mejoramiento progresivo de las condiciones ambientales. Estas especies cumplen, además, funciones esenciales en los ecosistemas, como la dispersión de semillas, el control natural de insectos y el mantenimiento del equilibrio de las cadenas alimenticias.
El cuidado de estos espacios depende de la ciudadanía:
El avance registrado no exime de responsabilidad a quienes habitan o visitan la zona. Por eso, la CAR hizo un llamado a los habitantes de Bogotá y Cundinamarca para que respeten las áreas restauradas, eviten el ingreso a zonas restringidas y se abstengan de alimentar o capturar fauna silvestre. La entidad también recomendó mantener estos espacios libres de residuos y controlar adecuadamente a las mascotas que circulan cerca de ellos.
«La presencia y permanencia de numerosas especies en estos espacios refleja mejores condiciones ecológicas y representa un paso firme hacia la recuperación integral de uno de los ecosistemas estratégicos del centro del país», puntualizó González.
La recuperación de estos hábitats demuestra que la restauración ecológica puede generar cambios positivos
y medibles en el territorio.













